La despedida de Morante de la Puebla ha pillado a todos por sorpresa. Después de una temporada cumbre, de dejar detalles que se quedan en la historia del toreo para siempre, su adiós no podía ser convencional, y desde luego, no lo ha sido.
Salió por la puerta grande. Después, hizo una particular despedida a la afición desde su hotel en Madrid: en bata, con una copa de champán y besando la bandera de España.
El niño que con pocos años lloraba porque los Reyes Magos se resistían a traerle un traje de torero, terminó siendo, sino el que más, uno de los más grandes exponentes de la tauromaquia de toda la historia.
Sobre su figura hemos hablado con Enrique Romero (director de 'Toros para todos'), Luis de Pauloba (director artístico de la Escuela de Tauromaquia Sevilla), el torero Javier Zulueta y vecinos de su pueblo que lo vieron crecer como matador.